Orgullosamente negra: Susana Baca, la diva peruana en el Hay Festival (Cartagena, Colombia)

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“Llevamos años de años, en que a los negros nos han ‘ninguneado’ en Perú. Es triste que aún haya por ahí, en las calles peruanas, tanto joven negro que no se reconoce en su color de piel. Que desconoce que carga con un pasado del que debe sentirse orgulloso”, dice la artista.

Susana Baca: “Llevamos años de años, en que a los negros nos han ‘ninguneado’ en Perú. Es triste que aún haya por ahí, en las calles peruanas, tanto joven negro que no se reconoce en su color de piel. Que desconoce que carga con un pasado del que debe sentirse orgulloso”, dice la artista.

La búsqueda le tomó dos años. 1990. 1991. Acompañada de una etnomusicóloga, Susana Baca se dio a la tarea de ir tras las pistas de la música de su raza por toda la costa peruana. Era cierto que había encontrado para su voz un espacio generoso en la música de autor. En el arte de hacer de la canción, poesía. Pero, algo faltaba. En el corazón de la niña humilde que había nacido y crecido en el distrito de Chorrillos, ese sector de pescadores en Lima, palpitaba la idea de que era necesario rescatar el legado musical de sus ancestros negros.

La niña que solía lustrar sus zapatos con el aceite de los girasoles que le arrancaba a las praderas, “porque mamá repetía que por más pobre que se fuera, no se podía llevar el calzado sucio”, se fue de pueblo en pueblo de la costa de su país. Esculcó archivos de radio aquí y allá. Escuchó voces que entonaban versos improvisados en los patios de las casas. En los ríos, en la marea del Pacífico.

Y lo que encontró en esos dos años de buceo por los mares de la música afroperuana aún provoca bocas abiertas y ojos sorprendidos entre los alumnos de su escuela de música en Lima: calabazas utilizadas como percusión y un ritmo llamado golpe e’ tierra que lleva siglos agitando cinturas mulatas; un ritmo que aún no terminan de estudiar los académicos y que incluso es popular en esa Bolivia de la que solo nos llegan postales de indígenas encumbrados en Los Andes.

Era oro en polvo. Historia cantada de generación en generación, pero en estado silvestre. Aún sin interrogar. Golpe e’ tierra era nada más y nada menos que el ángel tutelar de los ritmos afroperuanos. Esa latitud de nuestros sonidos latinoamericanos en la que se sientan a conversar a placer lo afro y lo andino. Lo negro y lo indígena. Maíz y tambor.

Susana evoca ese hallazgo con emoción: “Te permite imaginar cómo fue el encuentro de esos pueblos. Estaban en la cosecha del algodón, esperando en las esquinas para ser contratados; familias enteras de indios y de negros. En el campo habrán compartido las vicisitudes de ser cosechadores errantes, trabajadores a destajo, y enamorarse entre ellos y procrear”.

Y la música, siempre la música, como un notario para dar fe de que así pasó.

Entonces viene uno a entender que Susana Baca es mucho más que la gran diva de la música afro de su país. Ella es más que la voz espesa y de fuego que le ha regalado al folclor peruano dos Grammys. El más sonoro de ellos lo recibió en 2002 por su álbum ‘Lamento negro’ en la categoría Best Folk Album.

Ella es más que la breve Ministra de Cultura de su país (ocupó ese cargo de julio de 2008 al 10 de diciembre de ese mismo año), que entendió con prontitud que se sentía más valiosa rescatando ritmos musicales acechados por el olvido que firmando decretos desde un cómodo despacho. La dulce Susana Baca es más que la alumna juiciosa de Chabuca Granda, otra gran exponente de la música latinoamericana nacida en tierra inca.

No señor. Esta negra de risa encendida, que tiene como cómplice de causa a su esposo Ricardo Pereira, es una investigadora musical de fuste. Una defensora de los derechos y las raíces musicales de su raza. Una convencida de que el Perú que se conoce allende las fronteras, ese de las llamas, Machu Pichu y los seviches exquisitos, es una tierra labrada por negros, así los peruanos lo hayan ignorado por décadas.

No ha sido fácil, en todo caso: “Llevamos años de años, en que a los negros nos han ‘ninguneado’ en Perú. Es triste que aún haya por ahí, en las calles peruanas, tanto joven negro que no se reconoce en su color de piel. Que desconoce que carga con un pasado del que debe sentirse orgulloso”, dice la artista.

Ella, siendo una niña, vivió la discriminación en su propio país. La miradas de reojo de la Lima que aún se siente virreinal, dos siglos después de un grito de independencia. “Solo cuando comienzas a leer tu historia, a indagar sobre tu pasado, te adueñas de él y te sientes orgullosa. Y a esa curiosidad es que le doy las gracias por haberme ayudado limpiarme del odio y de reconocerme negra y feliz”.

Eso fue lo que hizo sentir con su voz en el concierto que ofreció anoche en Cartagena en la Plaza de la Aduana. De eso, dice también, hablará este viernes en el Hay Festival de Cartagena , a las 10: 30 a.m. en el Salón Santa Clara del Hotel Sofitel. Su interlocutor será Iván Benavides.

A Cartagena llegó Susana Baca con su lamento negro. Y Cartagena la aplaudió de pie porque, como ella, también respira el orgullo de ser un pedazo de África en estas tierras.

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Bladimir Zamora, investigación musical en Cuba

“Los días de asueto, Bladimir Zamora nos guiaba por La  Habana profunda, dándonos a conocer rincones de magia palpable: el patio de Marta Valdés, donde se recitaba poesía y sonaban los boleros del filin auténtico; y la casa de Niño Rivera, en el barrio de La Víbora. O nos llevaba de viaje iniciático hasta Santa Isabel de las Lajas, a derramar un poco de ron sobre la tumba de Benny Moré.” 

Santiago Auserón habla de Bladimir mientras recuerda aquellos días del año 1991 pasados en Cuba buscando recuperar la memoria y el lenguaje sonero, andando tras la pista de los valores del viejo son tradicional. Aquella búsqueda emocionante acabó con la publicación del disco Semilla del Son, imprescindible antología con 20 de los más grandes soneros de la isla, 20 canciones donde se unen la tradición rítmica africana con el idioma español.  “En su aparente sencillez de género bailable, el son expresa la identidad cultural cubana, proyectando sobre toda la hispanidad las consecuencias de un profundo mestizaje con las culturas africanas”.

De aquellas primeras complicidades entre Santiago y Bladimir, y junto a Jesús Cosano, por aquel entonces en la Fundación Luis Cernuda, se gestarían tres años más tarde los Encuentros del Son Cubano y el Flamenco, en cuyo marco se realizaron conferencias y conciertos en varios pueblos de la provincia de Sevilla, subiéndose juntos y por vez primera a un escenario patriarcas de la música cubana como Compay Segundo, El Guayabero, Los Naranjos, el Speteto Espirituano, etc.; junto a figuras del flamenco como Tío Juane, Pedro Bacán, José Mercé, Chano Lobato, etc.

Estos Encuentros tendrán más adelante, por su especial interés y relevancia en las  músicas populares en nuestro idioma  y por la vinculación de la Fundación Palabras de la Ceiba, unas entradas especiales en el blog.

UN POETA EN CUBA: SEMBLANZA DE BLADIMIR  ZAMORA.

Bladimir Zamora Céspedes (Cuba 1952). Poeta, periodista e investigador de la historia de la música cubana. A partir de 1972 comenzó a publicar en los más importantes periódicos y revistas cubanos. Gran parte de su labor ha aparecido en la revista cultural de su país El Caimán Barbudo. En la radio cubana dirige un programa de música tradicional de aquel país. Es colaborador habitual de La Jiribilla, revista on-line cultural de Cuba. Poesía suya se ha publicado en Alemania, España, EE.UU, Chile, Nicaragua, Guatemala, Costa Rica, Francia, Cuba.

Sus trabajos sobre música popular cubana, son parte significativa del quehacer periodístico reflejado en la prensa de su Isla. Sobre este tema también ha escrito para revistas de EE.UU., Suecia y sobre todo España. Fue colaborador habitual y una de sus firmas mas destacadas de la  revista AJOBLANCO. Artículos suyos también aparecieron en los periódicos españoles, EL MUNDO y DIARIO 16.

Tiene publicados, CUENTOS DE LA REMOTA NOVEDAD, PAPELES DE PANCHITO, y el libro de poemas, SIN PUNTOS CARDINALES.  Realizó junto al poeta cubano residente en España, Felipe Lázaro la compilación de la antología de poesía CUBA: LA ISLA ENTERA, que dio a conocer la editorial madrileña Betania en 1995.

En la actualidad, sus trabajos sobre la cultura musical cubana continúan apareciendo en los medios de comunicación de Cuba.

 

 En 1999 Bladimir publica en la revista cultural cubana El Caimán Barbudo, una entrevista con la magnífica cantante afroperuana Susana Baca, donde ella cuenta su infancia, sus inicios en la música y su interés en el legado afroperuano y en el mundo de la negritud.

El pasado mes de Septiembre y debido al nombramiento de Susana como Ministra de Cultura del Perú, se rescata la entrevista y se vuelve a publicar con esta emocionada introducción del poeta:

“Cruzando el Guadalquivir, escuché su voz por encima de aquel verano despiadado y fue como acercarnos a los labios un cántaro, lleno de zumo familiar. Era 1995 cuando la radio dejó que escucháramos a Susana Baca, cantando “María Landó”, como si estuviera en una de aquellas interminables jornadas de domingo allá en Corrillos, su barrio peruano. Todavía no sabía que se trataba de una de las más relevantes figuras de cuantas cultivan la música de ascendencia negra en su país.

En julio de 1999 visitó Sevilla con mucha brevedad. Fue en aquel tiempo que se produjo esta entrevista a trancos, ora en el patio de un hotel, ora al lado mismo del río donde le escuché por primera vez, ora en el abrigo de un salón familiar en San Juan de Aznalfarache.

Ahora que es Ministra de Cultura de su país, he vuelto sobre aquellas conversaciones y encuentro sin envejecer su contenido. Es más, su recuento de entonces da clara idea de su origen y desarrollo; el cual hace pensar en cuánto podría hacer ella por la cultura que en Perú han sostenido durante siglos los artistas de raigambre popular.”

 

Susana Baca

 Aquí encontrareis la entrevista completa, la lectura de la cual os  recomendamos de manera ferviente. No os defraudará.

FUENTES